ENTREVISA AL VATE ROJAS GASCO
ENTREVISTA AL VATE ROJAS GASCO
POR:Carlos Humberto Reyes Cayotopa
Por otro lado, no he tenido la feliz experiencia de asistir a un taller de poesía o narrativa. Recuerdo que hace muchos años estuvo por acá un escritor que nos dictó una clase de narrativa, en un taller de un día, de dos horas, que en realidad sólo nos estimuló para continuar escribiendo, pero que, en cuanto a redactar un cuento o componer un poema, nos dejó más dudas que conocimientos, por el tiempo muy corto que duró ese taller.
Entonces, usted se preguntará cómo es que yo me atrevo a escribir poesía o narrativa. A todo esto tengo que decirle que siempre me entusiasmo la literatura. En la revista del “Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe” (colegio en el cual estudie secundaria, en Lima) aparecieron dos poemas míos. En la universidad, continuó mi relación con la literatura, aunque limitadamente, quién sabe debido a que estaba contagiado de las inquietudes sociales de mi generación que buscaba una solución impostergable a las desdichas de nuestro país. No obstante, con la colaboración de algunos condiscípulos, publiqué la revista de filosofía “Prometeo”; una revista de modesta presentación que combinaba con intrepidez la filosofía y la literatura.
¿Cuál fue su primera obra?
Otra cosa bien distinta fue mi experiencia literaria en mis años de docente universitario. Era ya un hombre entrado en años, ajeno a cualquier arrebato, y había leído algunas obras de César Vallejo, de Neruda, etc.; y también de ese cenáculo de escritores del llamado ‘boom’ de la literatura latinoamericana, entre los que se encontraban Gabriel García Márquez, Julio Cortazar, Carlos Fuentes, Juan Rulfo y nuestro paisano Mario Vargas Llosa. Y por lo mismo sentía la necesidad de dedicarme, ahora sí en serio, a lo que siempre había sido mi vocación. Es así como publiqué la revista literaria “Médano” y dos poemarios.
Entonces, usted se preguntará cómo es que yo me atrevo a escribir poesía o narrativa. A todo esto tengo que decirle que siempre me entusiasmo la literatura. En la revista del “Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe” (colegio en el cual estudie secundaria, en Lima) aparecieron dos poemas míos. En la universidad, continuó mi relación con la literatura, aunque limitadamente, quién sabe debido a que estaba contagiado de las inquietudes sociales de mi generación que buscaba una solución impostergable a las desdichas de nuestro país. No obstante, con la colaboración de algunos condiscípulos, publiqué la revista de filosofía “Prometeo”; una revista de modesta presentación que combinaba con intrepidez la filosofía y la literatura.
¿Cuál fue su primera obra?
Otra cosa bien distinta fue mi experiencia literaria en mis años de docente universitario. Era ya un hombre entrado en años, ajeno a cualquier arrebato, y había leído algunas obras de César Vallejo, de Neruda, etc.; y también de ese cenáculo de escritores del llamado ‘boom’ de la literatura latinoamericana, entre los que se encontraban Gabriel García Márquez, Julio Cortazar, Carlos Fuentes, Juan Rulfo y nuestro paisano Mario Vargas Llosa. Y por lo mismo sentía la necesidad de dedicarme, ahora sí en serio, a lo que siempre había sido mi vocación. Es así como publiqué la revista literaria “Médano” y dos poemarios.
Sin embargo, todavía está pendiente la pregunta de cómo me atrevo a escribir poesía y cuentos. Mi formación, en realidad, consistió en leer varios poemarios, libros de cuentos y novelas, con el afán de lograr dos cosas: una, el placer de leer, de deleitarme con esa escritura; y dos, de aprender cómo el autor había distribuido sus versos, o cómo el narrador había estructurado sus expresiones, sus párrafos, sus diálogos, qué recursos lingüísticos había utilizado, cómo había empezado y cómo había terminado un relato. En fin, una serie de recursos que los autores habían utilizado y que yo con paciencia, con mucha paciencia, iba aprendiendo. En resumen, fui un autodidacto. Pasaba de una obra a otra, buscando los trucos que utilizaban sus autores. De manera que me fui formando una idea de qué era poesía, y qué era un cuento. O sea tengo la intuición de que es poesía y qué es narrativa. Intuición; no un conocimiento académico.
Luego vino la tarea de escribir y de corregir y corregir, múltiples veces, hasta que más o menos quedaba satisfecho. Porque esta tarea de escribir exige mucha constancia. Recuerdo una frase de Thomas Edison cuando respondiendo a una pregunta de cómo surgían sus inventos, dijo, que éstos eran el 5% producto de la inspiración y el 95% de la transpiración.
Y ahora, con algunos años dedicados enteramente a escribir, todavía me queda la duda de si lo que he creado tiene algún valor.
Augusto Rojas Gasco
Poeta Iqueño, ganador del premio concurso nacional de poesía "Juan Gonzales Rose"1985.
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