Hacia mucho calor esa tarde

Hacia mucho calor esa tarde, así que, Antonio asomo el rostro por la venta para observar la desolada calle de la urbanización Jardín, mientras tanto, dos policías, sentados en unos ladrillos bajo la sombra de una gigantesco algarrobo, charlaban comiendo paulatinamente sus bodoques de fruta. Antonio, fijo su mirada por un instante, ellos lo saludaron,  luego, saco un cigarrillo y comenzó a echar bocanadas de humo disimulando como si no lo hubiera visto.

-Que aburrida es esta ciudad, no te parece Marcus –dijo, limpiando las cerillas del cigarro que caían en la ventana. Ahora se dirige al escritorio, saca un trapo para lustrarse sus zapatos, después agrega- ¿cómo vas con tu novela? No eres capaz de escribir una página.
-Ahora no, Antonio.
-Mal día, ¿eh?- se acerca a mí- tenemos algo en común, ¿sabes? Pese a nuestras diferencias, claro esta, ideológicas, hay una leve y delgada línea que nos hace semejantes, te explicare, Marcus. La monótona de esta ciudad hace que nuestras aspiraciones pasen de inadvertidos.
-Por favor, Antonio, ya basta, quieres.
-Déjame terminar la oración Marcus, vamos, seamos realistas, somos diferentes y podemos hacer de este mundo diferente. Algo único.
-No digas tonterías.


carlos humberto reyes cayotopa

Comentarios

Entradas populares